16 de abril de 2010
- Katia Avilés Vázquez
Los agricultores son los guardianes del conocimiento mas amplio, tanto cultural como biológico, de las plantas que utilizamos para comer y para nuestra salud. La relación de desarrollo agrícola se basa en el libre intercambio del conocimiento de las semillas, como reproducirlas y cruzarlas. Pero, a pesar de la larga historia de la agricultura, acceso a y libre intercambio de semillas, tierra y conocimiento, pasamos de culturas en las que la tierra no podía tener dueño porque todos la trabajan, a un sistema en el que pocos son dueños de mucha tierra que muchos otros trabajan. A nivel mundial el acceso a la tierra es cada vez más reducido. Muchos pedazos son comprados en movidas especulativas de mercado aumentando los precios y seriamente limitando a los que quisiéramos un pedazo de tierra para trabajar.
En Puerto Rico, también se ve un aumento en la concentración de tierras con cada vez más cuerdas en manos de menos personas (ver Censo Agrícola). La acumulación de tierras en zonas agrícolas, junto con las políticas neoliberales que abren el acceso a tierras al mercado internacional y a la especulación, han llevado a muchos a perder sus tierras o a ser relegados a posiciones serviles para un dueño ausentista.
El caso de Brasil es uno de los más conocidos por su injusta y desproporcionada distribución de riquezas, pero también es uno de los casos más exitosos por sus luchas sociales para mejorar las condiciones de vida. En el año 1984 después de la dictadura militar se forma en Brasil el conocido Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra de Brasil o MST. La constitución de Brasil reconoce que la tierra debe ser socialmente producente. Si ésta no lo está siendo, no tiene dueño. La meta del MST era utilizar la constitución de Brasil para recuperar tierras y exigir una vida y un trabajo dignos para los campesinos que la trabajan.
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