La crisis que reclama la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) con un alegado déficit ascendente a los $80 millones, ha sido autoinfligida. De ser correcta esa cifra, han sido los propios directivos de esa agencia con sus malas decisiones los que han provocado tal escenario para justificar que continúe la privatización canto a canto de esa corporación pública. Inhabilitándola, justifican la intervención de empresarios privados.