15 de octubre de 2003
Por:Luis Morales Padilla
Al presente la escuela pública no goza de muy buena salud y menos de la mejor fama. La legitimación social que en otros tiempos significaba la escuela como espacio de socialización de los estudiantes, hoy es atacada por los tecnócratas de la globalización y los reingenieros del aparato gubernamental representados por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, Washington y sus lacayos. La escuela no tiene reconocimiento y los conocimientos transmitidos han sido condenados a la inutilidad. Debido a que ya no son “útiles” para el nuevo escenario económico neoliberal imperante.
Tampoco resulta útil para los estudiantes que se forman en las escuelas bajo el mandato de la tiza y la pizarra custodiados por maestros envueltos en la vorágine de la frustración y la politiquería.
En la actualidad hasta muchos maestros dudan ya de su capacidad, que ante el desfile de información y el conocimiento en nuevos soportes de difusión (léase medios de comunicación, digitalización informática e Internet), aún continúan atrincherados en viejos paradigmas y métodos.
Leer artículo completo