Según informaron los testigos, todo comenzó cuando los policías empujaron a un muchacho y lo golpearon en el suelo. Decenas de personas salieron a la calle gritando que cesara el abuso. Alguien le tiró un pote de salsa de tomate a los policías. Entonces uno de los agentes tomó el pote de salsa y la derramó sobre el mural. Varios agentes se sumaron al vandalismo del mural en aparente venganza ante la resistencia de la comunidad.