La unidad interna que se ha ido gestando al calor de tantas luchas es de cardinal importancia ahora que enfrentamos la negociación del nuevo convenio. Tenemos de frente a un patrono cuyo cinísmo lo lIeva a comportarse como si no Ie importara resolver los graves problemas que aquejan a la niñez y juventud puertorriqueña que estudia en las escuelas públicas de nuestro país. Por eso, el comité negociador patronal, ni tan siquiera ha presentado una contrapropuesta.