Por: Carmelo Ruiz Marrero
Uno de los sectores en el que la OMC quiere meterse a dictar pautas es el de la contratación gubernamental, en otras palabras los bienes y servicios que los gobiernos compran. Muchos gobiernos dan preferencia a firmas locales en sus contrataciones, para así fortalecer sus economías nacionales. Pero eso cambiará si la OMC mete la cuchara en el asunto. Los inversionistas extranjeros, con la ayuda de la OMC, serán los que decidirán en gran medida cómo los gobiernos gastarán el dinero de los contribuyentes, quién operará los hospitales, cocinar los desayunos en las escuelas públicas, construir carreteras y equipar la policía. Los gobiernos y sus agencias no podrán evitar que KFC o Burger King sirvan almuerzos dentro de escuelas públicas, que Nike fabrique los uniformes de los estudiantes o que Taco Bell opere las cafeterías de los hospitales públicos.
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