6 de septiembre de 2003
Por: Dra. Lina M.Torres Rivera
Ante la preocupación generada por el aumento en determinados delitos en Puerto Rico, se ha planteado la necesidad de constituir grupos para esbozar estrategias dirigidas a reducir o eliminar la criminalidad. En estos momentos estamos siendo convocados como pueblo pues según se señala “esto es un problema de todos(as)”. Este llamado surge precisamente paralelo al de un grupo de ciudadanos y ciudadanas que a su vez discuten la forma de llevarle un mensaje al gobierno para que trabajen en beneficio de la sociedad y que por ende, cumplan responsablemente con la encomienda de proveerle seguridad al país y calidad de vida.
Los reclamos no son nuevos. Tampoco las posibles soluciones que algunos(as) proponen: mano dura, ocupación de los residenciales, guerra contra las drogas, etc. Ni mucho menos es nueva la afirmación de que la criminalidad ha aumentado debido a la efectividad de la labor policíaca de intervenir en los puntos de drogas. Por otro lado, se habla de ciertos géneros musicales como los principales promotores de la violencia y hemos escuchado algunas propuestas extremas al respecto. Otra medida recientemente presentada es el Proyecto del Senado 1092: la criminalización de niños o niñas con impedimentos y los de escasos recursos. La medida establece las circunstancias bajo las cuales se consideraría entregar a la Administración de Instituciones Juveniles la custodia de menores por Faltas tipo 1 (equivamente a delitos menos graves en caso de personas adultas; peligrosidad del(la) menor; que tenga algún impedimento físico o mental o que sean de escasos recursos. Nuevamente, estamos picando fuera del hoyo.
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