En las recién celebradas elecciones coloniales se produjeron resultados que apuntan hacia un cogobierno entre el Partido Popular democrático y el Partido Nuevo Progresista, partidos que responden a los grandes intereses económicos y al poder norteamericano. No hay duda de que esta situación producirá grandes controversias entre ambos en relación a la repartición del poder colonial y de la distribución del presupuesto. El panorama es mucho más grave debido a la reelección de George Bush, que continuará con sus políticas anti-obreras y de guerra.