1 de diciembre de 2014
- Jesús Dávila / NCM
El intento de Estados Unidos de proteger su dominio sobre Puerto Rico ha desembocado hasta ahora en una ofensiva aparentemente desorganizada y de alto riesgo en la que toman parte contratistas asesores vinculados a la inteligencia militar, funcionarios y empresarios aventureros, cuyo efecto visible ha sido el desmonte de los logros de la democracia social.
Ausentes durante estos meses estuvieron las grandes movilizaciones de protesta social de la primera mitad del año, que se desvanecieron el segundo semestre, aunque se reanudaron las convocatorias por grupos sociales, sindicatos y partidos opositores al comenzar diciembre.
El nuevo detonante fue la amenaza del Gobierno de cerrar el transporte público, que se disipó de momento cuando se anunció que consiguieron los votos en la Legislatura para aprobar un aumento de impuestos, pero después los oficialistas opuestos reiteraron sus posiciones.
No está claro pues, si se trata de una avanzada imparable y triunfal de EEUU que está arrasando con el régimen autonómico o si, por el contrario, esa ofensiva se está tendiendo una emboscada a sí misma.
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