2 de octubre de 2014
- Jesús Dávila / NCM
Los costos necesarios para poder mantener el viejo dominio colonial sobre Puerto Rico han seguido aumentando, con el consecuente daño colateral a la fuerza relativa de Estados Unidos en el Mar Caribe, que sigue tomando el perfil de un “mare liberum” del exclusivismo estadounidense para abrir paso al renovado protagonismo de Moscú, Beijing y Caracas.
La situación está teniendo además el efecto de que la institucionalidad política en esta nación isleña está dando muestras de perder la paciencia ante la inacción de Washington, mientras el verano cerró con cifras estadísticas que apuntan al ahondamiento del deterioro estructural de la economía.
Así las cosas, la ficha de Puerto Rico en el ajedrez estratégico de la región parece estar siendo jugada por EEUU para poner en jaque sus propios intereses geopolíticos. En ese marco, el principal acertijo viene a ser el motivo que puedan tener las elites de Washington y Nueva York para no asumir la responsabilidad por la crisis en que se ha sumido su colonia.
Esa actitud de no ver lo obvio contrasta con la de la Federación Rusa, que condonó el 90 por ciento de la deuda de Cuba durante el período soviético, lo que ha permitido que se abra el espacio para la inversión de miles de millones nuevos en la economía de la mayor nación de las Antillas por parte de Rusia.
Ver artículo
Ver además-
Estados Unidos busca estabilizar su posición en Puerto Rico