26 de septiembre de 2014
- César A. Rosado Ramos
Durante tiempos inmemoriales muchos y muchas independentistas hemos señalado que la falta de soberanía y el colonialismo que sufrimos son la causa de nuestros males. Esto supone que con la “llegada” de la independencia las vicisitudes que nos agobian desaparecerán como por arte de magia. Quienes así postulan se centran en luchar por la soberanía de Puerto Rico y hasta ahí llega su quehacer.
En ese camino y en vísperas de las elecciones surgen alianzas con sectores del Partido Popular Democrático (PPD) que resultan ilógicas y más bien están fundamentadas en la desesperación y el fatalismo. Parece ser que el temor que les crea a algunos sectores del independentismo que los anexionistas ganen las elecciones los entorpece. Nótese que al fin y al cabo tales alianzas se concretizan en votar por el PPD. Un Partido que cuando ha llegado al poder se ha caracterizado, por la corrupción, las prácticas neoliberales (en especial la privatización, ej. aeropuerto), por sus políticas antiobreras (destrucción de las uniones y sindicatos), el aumento e imposición de contribuciones o impuestos (IVU y otros) a los trabajadores y los sectores más desventajados del país, y por la dependencia extranjera y parasitaria, entre otras candideces.
Lo antes reseñado en nada diferencia al PPD del Partido Nuevo Progresista (PNP). Inclusive, el PPD prácticamente nunca ha procurado la búsqueda de la descolonización y autodeterminación de Puerto Rico. Todo lo contrario, dicho Partido quedará en la historia como el artífice y precursor del colonialismo criollo, y el mayor represor de independentistas. Esto último incluye su complicidad: ante el asesinato de Don Pedro Albizu Campos, la encarcelación de nuestros presos nacionalistas y el maltrato sufrido por éstos.
Lea más