12 de septiembre de 2014
- Roberto Ramos Perea
Sr. Gobernador:
Recuerdo una de nuestras conversaciones en aquel café, en época de su campaña, en la que mirándolo intensamente a sus ojos le dije con respecto a la cultura: “no puedes complacer a todo el mundo. Tienes que buscar tu propia voz. La voz de lo que es justo. Es ella la que te dirá quién es capaz o no. Es ahí donde se es líder”.
Pero bueno, eran palabras de un socialista. Su silencio y su media sonrisa, contestaron.
Hoy, que el país tiene tanto que reprocharle, su voz es un silencio torpe, como la callada del tonto absorto que se babea, como el miedo ausente del enajenado mental que no recuerda su nombre.
Desde mi “nicho” de la cultura, desde donde a veces, con mi derecho de intelectual público, invado el político y el social, tengo que volver a escribirle, pues es urgente. Aunque a usted realmente no le importe. A ciertos políticos absortos, no les importa quien les da de comer en tanto coman.
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