6 de septiembre de 2014
- Jesús Dávila / NCM
La Casa Blanca está trabajando los detalles de un plan para proteger esta frontera artificial en el Caribe, en tanto que varias agencias evalúan formas de superar la crisis económica puertorriqueña y el Departamento de Justicia está a la espera de certificar alternativas para un plebiscito que podría restablecer el consentimiento formal al dominio colonial.
Esa atención, por tres frentes a la vez, no agota el tema de Puerto Rico en las esferas de poder de Estados Unidos, que incluye también desde las acciones de Wall Street para coaccionar al gobierno isleño con las degradaciones del crédito, hasta la evaluación ordenada por el Departamento de Seguridad de la Patria de la historia de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN) a fin de extraer lecciones sobre cómo lidiar con el terrorismo.
Pero, al menos por el momento, la crisis en esta pequeña nación isleña del noreste del Caribe, equidistante de Guantánamo y de Caracas, parece resistir todos los intentos por conjurarla. Así lo demuestran las bajas consistentes en el empleo y el poco alivio que causa la baja relativa en la violencia criminal al verificarse un incremento preocupante en el corredor de contrabando de narcóticos entre Puerto Rico y la Florida.
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