23 de agosto de 2014
- Jennifer Oliveras
Testimonio por estudiante de Escuela Graduada acerca de la falta de seguridad que se vive en la Universidad de Puerto Rico - Recinto de Río Piedras
Hoy, a eso de las 7:45 pm, mis compañeras de tesis y yo decidimos culminar nuestra reunión de trabajo. Como es de costumbre, quien tenga el carro más cerca lleva a las demás a sus carros, espera a que se monte y nos vamos juntas. A diferencia de otros días hoy mi carro era el más lejos estacionado, mientras me llevaban a mi vehículo le contaba a una de mis compañeras los difícil que se me había hecho conseguir un estacionamiento. Había estado más de media hora para estacionarme literalmente a pasos de la avenida Ponce de León. Cuando por fin llegamos, intento abrir el carro con el “beeper”, el mismo no funcionaba. Procedo a abrirlo manualmente y cuando intento encenderlo, no enciende. Me bajo del mismo y mis compañeras acuden a ayudarme. Mientras intentábamos abrir el bonete, a nuestro lado sale despavorido un vehículo el cual estaba estacionado cerca de nosotras en un área verde de la Universidad. Aunque un poco asustadas, por fin logramos abrir el bonete y nos percatamos que le habían robado la batería a mi carro. Miramos a nuestro alrededor, no había ni un guardia de seguridad en el área. Una de mis compañeras llama a la oficina de seguridad y no responden el teléfono. Ante la situación, mi otra compañera decide caminar hasta la caseta del guardia del portón de la Facultad de Sociales, cuando esta expresa lo ocurrido al guardia, aunque llama a otro guardia para indicarle lo sucedido, pone en duda su palabra. Varios minutos después llega en una bicicleta, el guardia que se supone estuviera dando seguridad en la solitaria área con muy poca iluminación.
Continúe testimonio