27 de abril de 2014
- Alejandro Torres Rivera
El 28 de abril de 1979 Carlos Muñiz Varela se dirigía a casa de su madre en Guaynabo cuando un comando clandestino de asesinos vinculados a las organizaciones terroristas cubanas CORU y del FLNC, dispararon contra el vehículo donde viajaba. Luego de herirle le remataron disparándole en la cabeza y otras partes del cuerpo.
Carlos Muñiz Varela, a quien recordamos con gran cariño y aprecio, fue un joven cubano enviado a Estados Unidos por sus padres como parte de la llamada ¨Operación Peter Pan¨. Mediante este operativo, la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos en complicidad con la Iglesia Católica en Cuba, persuadió a los padres y madres de miles de niños cubanos para enviarlos fuera de su país hacia Estados Unidos. La campaña de terror sembrada en Cuba bajo la cual consintieron la salida ilegal de sus hijos, fue el falso argumento de que sus hijos les serían arrebatados para enviarlos a centros de adoctrinamiento comunista en la Unión Soviética. Se trataba de uno de los primeros operativos civiles encubiertos de la Agencia Central de Inteligencia contra la Revolución Cubana.
Carlos creció y se desarrolló en Puerto Rico como un joven más de su época, impactado por el desarrollo de la Guerra de Vietnam; una guerra injusta donde miles de puertorriqueños serían forzados participar ante la resistencia de un pueblo heroico que peleaba por su liberación nacional ante la agresión estadounidense. Carlos también se fue desarrollando en su patria adoptiva donde su sector independentista fue siempre solidario con la Revolución Cubana. Defendiendo el derecho soberano de Cuba, validábamos el ejemplo que nos legaran las luchas emancipadoras de ambos pueblos por su libertad e independencia.
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