3 de marzo de 2014
- Jesús Dávila / NCM
El señalamiento de que Puerto Rico representa una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos y la llegada al país de la ex comandante de las comunicaciones militares en Europa para hacerse cargo de los sistemas informáticos policiales ocurren en el marco de una aceleración del deterioro económico y político en esta colonia del noreste del Caribe.
La crisis –que se anticipa para este año conllevará una ampliación de la brecha entre el producto nacional bruto y la deuda galopante, degradada al nivel de “basura”- se ha desarrollado de manera constante desde mediados de 2006, a pesar de que EEUU envía a esta pequeña nación isleña ocho veces lo que destina en ayuda para toda América Latina.
De igual forma, la reducción sostenida en el tamaño de la economía no parece haber tenido impacto en las ganancias de las empresas estadounidenses, que durante el período han repatriado sobre 250.000 millones de dólares. Esa cantidad es la mitad de los fondos que esas empresas han transferido a EEUU desde 1990, a base del cálculo más conservador.
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