6 de enero de 2014
- Oscar López Rivera
Querida Clarisa:
Hoy, al cumplir mis 71 años, puedo apreciar los muchos que son, lo ligero que han pasado y que he vivido muchos más que los que anticipaba vivir. Comienzo el día dando gracias a la vida por todo lo que me ha dado, incluyendo todos esos años. He sido un hombre dichoso por los muchos retos que he tenido que enfrentar, por los que he podido trascender y por los que continúan persiguiendome porque no los he podido resolver. Pero no los dejo a un lado, son una obra en progreso y sigo forcejeando hasta que de al traste con ellos o de mi último suspiro.
Me siento muy cómodo con mi vida y mi pellejo. Sé que escogí servir la causa más justa y noble que un(a) ciudadano boricua puede servir. Los años en prisión son sólo el gaje que cuesta la lucha. Pero yo era conciente de lo que me esperaba porque las mujeres y hombres que habían escogido servir la misma causa y habían sido encarceladas(os) me habían dejado ver lo que me esperaba. De ellas y ellos había aprendido que no importa lo grande que fuera, el reto lo podía sobrevivir.
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