3 de diciembre de 2013
- Jesús Dávila / NCM
Los intentos por poner fin a los más de 500 años del uso de Puerto Rico como colonia imperial, que hasta ahora tropiezan con sordera en Washington, han llegado al punto en que comienza a hacerse pertinente la revisión de lo que ha sido el papel militar en la región de esta pequeña nación isleña, ubicada en lo que se considera un punto estratégico en el Caribe.
Vital en ese análisis frío de la utilidad geopolítica de este pequeño punto en el noreste del archipiélago de Las Antillas, equidistante de Guantánamo y de Caracas, viene a ser el papel que jugó en el siglo XVII, en momentos en que esta región latinoamericana comenzó a tomar sus perfiles actuales.
Sin embargo, se trata de una historia que pocos quisieran recordar, mucho menos tenerla en cuenta en la toma de decisiones cuyas consecuencias podrían tener efectos tanto para mejorar las relaciones Norte-Sur, como para empeorarlas.
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