1 de octubre de 2013
- Roberto Ramos Perea
En estos días sostuve una argumentación con una funcionaria del Departamento de Cultura de Mayagüez, con miras a que el Alcalde de mi pueblo cuna también se enterase de mis quejas.
El meollo de ellas era la inaccesibilidad y la exclusividad a la que ha sido sometido el Teatro Yagüez, dedicado en este momento solo a servir a una clase aristocrática y burguesa, y de cuyo uso y disfrute se excluye a todo el pueblo y a los artistas que le han dado sentido, trabajo y existencia convirtiendolo en poco menos que un elefante blanco, y juguete de diversión y casino personal de sus administradores.
Todo esto con motivo del reciente nombramiento de Mayagüez, como “Capital Americana de la Culptura 2015”.
Luego de la referida polémica me dediqué a investigar un poco más a fondo qué rayos era eso de “Capital Americana de la Cultura y para qué sirve.
Veamos: Una firma personal o “tingladillo” como le han llamado, presidido por un fulano de nombre Xavier Tudela i Penya (realmente “Peña”) se funda en el año 1997 con la intención expresa de recibir propuestas de diversas ciudades y países, para que esta organización a su vez le venda el título de “Capital Americana de la Cultura”. Dichas propuestas deben estar acompañadas de una generosa cuota de entrada cercana a a los $13,000 dólares o más.
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