14 de agosto de 2013
- Colectivo Cayo La Yayí
Sin lugar a dudas, el verano del 2003 trajo noticias históricas para la Isla de Vieques. Se anunció el cierre de bases y el fin de maniobras. La Marina de Guerra más poderosa del mundo fue vencida por la desobediencia civil en el polígono.
Washington cedió, al gobierno de Sila Calderón, la opción del “Silver Bullet”. El gobierno federal reconoció el desastre ambiental y entramos al National Priority List (2005). Al entrar al Superfondo se firmó un acuerdo entre la Marina, el Departamento del Interior, la EPA y la JCA para el comienzo de la limpieza (2007). Fue entonces cuando fue contratada la compañía CH2M Hill para las labores. Pero, ¿se ha llevado la limpieza como esperábamos o queremos?
Se estima que, a nivel mundial, aproximadamente 2 mil millones de personas viven cerca de sitios contaminados con tóxicos. Las grandes industrias globalizadas, los complejos industriales militares y las guerras han repartido destrucción y contaminación al ambiente planetario. Sólo en los Estados Unidos, alrededor de la mitad de sus habitantes, viven actualmente a menos de diez millas de un vertedero tóxico según ha planteado el profesor Daniel Colón Ramos. En Vieques, nuestra gente vive de entre 4 a 7 millas de distancia de los lugares contaminados con tóxicos. A diferencia de otros lugares en el mundo, Vieques como parte de la colonia Puerto Rico, está sometido a las leyes ambientales norteamericanas, sus agencias y políticas. Estas leyes son reconocidas internacionalmente como de las más avanzadas. En Estados Unidos, el gobierno y sus agencias, proclaman derecho, obligaciones e igualdad de todos frente a los asuntos ambientales.
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