2 de agosto de 2013
- Colectivo Cayo La Yayí
Desde que la Marina de Guerra de los Estados Unidos ancla en playas viequenses, a imponer su poder, sus políticas han sido genocidas, despóticas, sirvientes del capital de su país y enemigas feroces ante cualquier reclamo de este pueblo por una pizca de justicia. Fue así en 1898, cuando bloquearon y separaron a Vieques de la Isla Grande por meses, impidiendo todo comercio así como la llegada de medicinas y médicos entre otros. Así comenzó el sufrimiento, el miedo y la muerte de nuestra población. Tal fue el pavor, que corrió la voz de que estos bárbaros recién llegados planeaban asesinar nuestra gente y fueron muchos los que a la primera oportunidad huyeron hacia islas vecinas como Santa Cruz. Otros tantos se exiliaron a la República Dominicana uniéndose al trabajo de la caña.
La historia de terror y genocidio se repitió con la expropiación forzada de la década del 40 para establecer la enorme base que aún sufrimos. Fue entonces cuando toda la población quedó concentrada al centro de la isla, muchos sin medios de sustento. Así volvió la emigración y, en el antiguo paraíso, se destruyó la flora y fauna cambiándola por un arsenal bélico, maniobras y vertederos tóxicos. La Marina nunca nos ha traído buenas noticias. Ni siquiera el cese de bombardeos, pues ese lo impusimos como pueblo.
Ver fotos y reporte
Además-
Federales ponen en peligro a pasajeros del ferry |
Federales continúan la contaminación en Vieques |
Pescadores encuentran gigantesca bomba en Vieques
Ver también con evidencia antes no revelada-
La verdad sobre el traspaso de tierras en Vieques
Más información relacionada-
Corrupción desaparece millones de dólares en ayudas para la pesca y agricultura de Vieques