12 de marzo de 2013
- Jesús Dávila / NCM
La subcultura del abuso ha llegado a extremos inéditos en Puerto Rico con más de cuatro millones de denuncias en doce años, cifra que va en aumento, en tanto el gobernador autonomista Alejandro García Padilla hace esfuerzos de última hora para evitar que Estados Unidos ponga la Policía nacional bajo sindicatura, precisamente por su patrón de abusos.
Esa tendencia creciente del abuso cotidiano parece haberse ensañado en particular con los más pequeños y los que nacieron en 1995 –que este año llegan a su mayoría de edad- se criaron y crecieron en un Puerto Rico en el que un estimado que podría llegar a más de tres cuarto de millón de menores han sido víctimas de maltrato y desde 2001al presente, más de 80 mil han sido removidos de sus hogares por el Gobierno.
Las cifras, obtenidas por NCM Noticias de los informes estadísticos del propio Gobierno, evidencian un patrón de deterioro que ha ido creciendo durante los pasados cuarenta años, consistente con el aumento en la violencia homicida registrado desde el inicio de los años setenta del siglo pasado.
Tan común se ha vuelto el maltratar niños en esta pequeña nación isleña, que luego de conocerse que el anterior gobierno anexionista había ocultado sin atender 42.000 expedientes de presunto abuso infantil y que la denuncia fuese usada para desacreditar el ahora bando opositor, no ha ocurrido un esfuerzo notable ni del Gobierno ni de los grupos organizados para atender con premura esa emergencia social.
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