A tiempo para la conferencia sobre la seguridad marítima del Caribe, pautada para marzo, ha comenzado el proceso para la militarización de las costas de esta colonia isleña de Estados Unidos y la posible instalación de un escudo de radares con la participación decidida del nuevo gobierno autonomista y el apoyo crítico de la ahora oposición anexionista.
Para la operación podría usarse la capacidad que ya tiene la Guardia Nacional de Puerto Rico para radares móviles que cubren desde 40 kilómetros hasta más de 200 millas náuticas, estos últimos capaces de llegar a la isla venezolana de Aves, o instalarse en puntos estratégicos que cubran las aguas territoriales sistemas de cámaras termales infrarrojas como los usados en la frontera con México.