28 de diciembre de 2012
- Jesús Dávila / NCM
Mientras la creencia generalizada es que no ocurrirá cosa alguna digna de mención sobre la condición política de Puerto Rico, las gestiones de los que buscan poner fin a la colonia se desarrollan sin que se les preste mucha atención en los medios noticiosos, lo que les permite impulsar movidas diplomáticas desde San Juan, Washington y hasta la lejana Dubái.
Entretanto, el deterioro de Puerto Rico –donde la economía subterránea ya ha conseguido más de siete mil millones de dólares de inversión de dinero público desviado del impuesto al consumo- se ha convertido en un factor silente que agrava problemas regionales de seguridad como la corrupción y el tráfico de armas en tanto siguen las señales de inestabilidad política en territorios dependientes del Caribe occidental.
Ante ese panorama, también se ha complicado la perspectiva de que se produzca, como por magia, una solución que devuelva la prosperidad colonial a esta nación isleña y permita restaurar la estabilidad que tuvo el gobierno autonómico.
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