26 de noviembre de 2012
- Luis Angel Torres
Los resultados electorales del pasado 6 de noviembre y las reacciones de algunos de los partidos contendientes, se asemejan al mundo de los bizarros. De pequeño conocimos ese mundo a través de los “paquines” de Supermán, como una realidad alterna donde todo era contrario al mundo donde vivíamos. Supermán en vez de ser el super héroe con grandes poderes defensor del cielo y de la tierra, era un torpe debilucho que intentaba volar chocando con todo a su paso y a duras penas podía defenderse a sí mismo. Aparentemente, estamos nuevamente ante ese mundo alterno donde “la realidad” es distinta a los resultados electorales.
La pegamos. Ganaron los ricos y, como siempre sucede en las elecciones dictadas y organizadas por la burguesía y el imperialismo, perdió el pueblo. ¡Recuerden: si las elecciones en el capitalismo fueran buenas, estarían prohibidas! Sólo los ciegos electorales, muchos de ellos a sueldo, pueden pensar que una “victoria” de Agapito (888,950 votos ó 47.78%) pueda significar un cambio para los miles de trabajadoras, desempleados, estudiantes y demás sectores oprimidos que nos estamos comiendo un cable 220 desde hace años, sufriendo la profunda crisis social que tira sobre nuestros hombros el capitalismo salvaje. Cada vez que ganan los populares los gambusinos de sueños nos dicen que todo va a ser distinto y diferente, pero a la vuelta de tres o cuatro meses, termina la luna de miel y nos confrontamos con la cruda realidad de que nada ha cambiado realmente.
Lea opinión