15 de noviembre de 2012
- Giovanni Roberto
El Partido Popular Democrático (PPD) resultó ganador de las elecciones pasadas en Puerto Rico. Su candidato a gobernador, Alejandro García Padilla, venció al actual gobernador Luis Fortuño, del Partido Nuevo Progresista, por cerca 13 mil votos. En municipios como San Juan, el PPD logró arrebatarle importantes nichos electorales al PNP.
En el plebiscito sobre estatus, sin embargo, la estadidad obtuvo 61 por ciento para resultar ganadora, mientras el No a la colonia obtuvo el 54% de los votos.
Pero debajo de los números y las estadísticas, la realidad de vida de la mayoría trabajadora y pobre de Puerto Rico resultará la gran perdedora. Su situación no cambiará positivamente en nada, y si no se organiza y combate, empeorará.
La perspectiva del nuevo gobierno de García Padilla, tras la resaca y las fanfarrias electorales, no se distanciarán del camino que Fortuño y los gobiernos anteriores han trazado: aumentar las riquezas de los poderosos mediante el empeoramiento general de las condiciones de vida de los pobres y trabajadores/as. Para que eso cambie, habrá que organizarse y luchar.
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