13 de noviembre de 2012
- Jesús Dávila / NCM
La preparación para el inicio formal en diciembre del proceso de descolonización de Puerto Rico –con la notificación a Washington del reclamo puertorriqueño de poner fin a la condición colonial- se produce en el marco de una intensificación del tema de la autodeterminación en islas que todavía están bajo dominio de potencias extra caribeñas.
Pero la notificación puertorriqueña, clara en lo tocante a la mayoría absoluta que rechazó la colonia en el plebiscito del 6 de noviembre, será un rompecabezas en cuanto a las alternativas para atender el asunto y desde ya se anticipa discusiones sobre sus posibilidades debido a que presenta el cuadro de esta pequeña nación dividida en al menos cuatro tendencias.
La versión más difundida en la prensa internacional es que Puerto Rico optó por la anexión con un 61 por ciento de los sufragios, mientras la libre asociación recibió cerca del 33 por ciento y la independencia, el cinco por ciento. El problema es que de los electores que votaron en el plebiscito, una gran cantidad dejó esa pregunta en blanco y sólo el 45 por ciento escogió la estadidad, lo que está muy por debajo de lo que sería necesario para sostener que esa es la voluntad del pueblo.
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