1 de mayo de 2012
- Partido Comunista de Puerto Rico
La clase obrera en Puerto Rico, y mundial, enfrentamos tiempos de crisis ambientales, sociales y políticas causadas por un enemigo común: el sistema capitalista. Este se encuentra en un proceso de reajuste caótico, causada por su propia lógica de acumulación y de desigual distribución de la riqueza social, que augura serias confrontaciones de clase, desastres ecológicos irreparables y la destrucción de los aparatos productivos de los países dependientes como el nuestro, incluso de algunas de las potencias más poderosas del planeta.
Ese capitalismo, agresivo e irracional, se sumerge cada vez más profundamente en el pantano de la especulación financiera, abandonando la producción de los bienes necesarios para la supervivencia de la humanidad, fuente de la verdadera riqueza. Esa especulación financiera ha dado paso al surgimiento de una nueva cepa de burgueses, dentro de los cuales encontramos a nuestros guaynabitos, quienes han sumergido al capitalismo en una crisis irreversible y cuyas consecuencias son difíciles de prever. Sin embargo, cuando hablamos de crisis del capitalismo, que es real, se obvia el hecho en el cual esa nueva oligarquía financiera ha acumulado fortunas inimaginables a costillas de la clase obrera mundial y de los desposeídos y marginados de todas las sociedades. ¿Crisis para quién? Para todas y todos lo que contribuimos a la grandeza económica de ese puñado de ricachones.
La clase obrera en Puerto Rico enfrenta a su vez una seria crisis organizativa y de desmoralización con pocos precedentes en nuestra historia. Esta realidad objetiva es el resultado de un proceso de erosión que responde a causas complejas, no solamente por las dinámicas internas que se dan en los sindicatos, sino que reflejan la propia crisis social que vivimos. Esas divisiones internas del movimiento obrero y sindical le han facilitado el trabajo sucio a nuestro burgueses, quienes se han ensañado, también con el resto de la población, mostrando niveles de descaro, despilfarro y corrupción nunca antes vistos en nuestra historia.
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