16 de abril de 2012
- Gazir Sued
Repasando viejas teorías sobre la “psicología de las masas”, recordé el cartel publicitario de una película en que dos criaturas monstruosas se mataban entre sí, mientras los destinos de la raza humana sufrían los embates de sus mortíferas contiendas. El lema: “Gane quien gane, nosotros perdemos.” Pensé que, abstraída de su contexto ficcional y depurada la pugna de su morbosidad escénica, la trama general se convertía en metáfora de “nuestra” realidad política actual. Se me ocurrió que, representados los dos poderosos monstruos por los partidos hegemónicos, por el “nosotros” jugaría su papel, pues, el pueblo puertorriqueño...
La moraleja era predecible. A todas cuentas, a la industria del cine comercial siempre le procura audiencia la manoseada formula: La víctima, abusada y sufrida, enfrenta al que abusa y hace sufrir; sea a su favor o por quien le es querido. Pero la idea pronto me pareció absurda. En la película, las víctimas humanas resisten a los monstruos y luchan por prevalecer; mientras que en la realidad éstos pertenecen a nuestra misma especie y, gane quien gane, siempre pierde...
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