24 de enero de 2012
- Jesús Dávila
A medio siglo de que el mafioso Vito Genovese comenzara a usar la vecindad de una instalación naval en Puerto Rico para trasbordo de drogas, el país no sólo sirve para el paso de los narcóticos sino de armas hacia República Dominicana, Honduras, México y Colombia y suficientes municiones como para asesinar toda la población del archipiélago de las Antillas.
El drama se remonta a viejas y dudosas decisiones geopolíticas que llevaron a Estados Unidos a promover vínculos con bandas de contrabandistas de drogas, armas y otras mercancías desde la invasión de Italia en la Segunda Guerra Mundial, sistema que se usaría ante las situaciones militares en China, Vietnam, Cuba, Centroamérica, Irán, Afganistán y Rusia.
Las consecuencias son cada vez más impactantes debido a que de esta pequeña nación isleña y colonia estadounidense ubicada cerca del paso de Anegada, principal puerta marítima transatlántica del Caribe, se han ido escapando las alternativas económicas al punto que desde mediados de la década de los noventa a noviembre del año pasado ya se habían perdido 369,000 empleos. No se ha podido desarrollar un puerto de trasbordo para el comercio marítimo como los que operan en Panamá, Bahamas, Jamaica, República Dominicana y hasta uno en construcción en Cuba, en tanto que EEUU prohibió que se use de punto de trasbordo comercial aéreo mientras dure la Guerra Global.
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