26 de agosto de 2011
- Rafael M. Rivera Acevedo
En la parte norte de la Península queda el Océano Atlántico y la playa llamada Coco Beach. Esta playa está separada de la carretera por varias estructuras hechas por los constructores. Estructuras como edificios y verjas. Estas verjas están construidas a lo largo de la Península y colindan con la playa y la zona marítima terrestre de dominio público, imposibilitando la visibilidad hacia la playa. Dicha verja tiene un espacio que consta de un portón para el uso como servidumbre de paso hacia la playa. La servidumbre de paso que existía desde tiempos inmemoriales fue cubierta por un campo de golf construido en el área en tiempos recientes. Este espacio que se ha utilizado en sustitución de la servidumbre existente antes de la construcción se habilito con el único propósito de acallar reclamos de los ciudadanos que exigían acceso a dicha playa. La obstinada posición de la constructora en obstruir el acceso atrajo la atención de los medios noticiosos cuando en marzo de 2009 ciudadanos y grupos ambientales en concurridas manifestaciones denunciaron públicamente las intenciones de la constructora de privatizar la playa de Coco Beach.
En el área de la playa hay evidencia de fragmentos de vasijas hechas en barro, lítica trabajada y herramientas de pesca y caza hechas por nuestros antepasados de la época pretina y datan de más de 1000 años de antigüedad según lo describen los varios estudios arqueológicos hechos en el área concluyentes de que la referida extensión territorial era una especie de villa pesquera. Aunque los yacimientos no son de gran importancia porque no cambiarían la historia de Puerto Rico, si son una muestra de que este camino o servidumbre de paso hacia la playa existía desde tiempos inmemorables.
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