11 de agosto de 2011
- Jesús Dávila / NCM
Las informaciones preocupantes sobre asuntos económicos y de seguridad parecen sobrepasar la capacidad para hacerse cargo de ellas en esta pequeña nación isleña y colonia estadounidense mientras el Gobierno sigue logrando evitar que las quejas lleguen a un punto de ebullición, aunque hay señales de crecimiento en todos los sectores de la oposición política.
En medio de ese panorama, noticias como la nueva degradación del crédito de Puerto Rico en Wall Street o los reiterados avisos de una nueva consulta al electorado sobre las relaciones con Estados Unidos son como ecos lejanos de una tormenta marina mientras el país sigue sumido en la calma del cansancio.
Los únicos focos grandes de resistencia visible siguen siendo el movimiento estudiantil y los grupos que se oponen a la construcción de un gasoducto a través de la Cordillera Central. Pero, ante tales obstáculos, el Gobierno coloca nuevas fichas de control para repeler cualquier nuevo estallido en la Universidad de Puerto Rico y se acumulan los informes –cada vez más precisos- sobre el adiestramiento de una fuerza armada privada para enfrentar protestas sociales.
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*Foto tomada del internet