6 de agosto de 2011
- Jesús Dávila / NCM
Con el paso de una tormenta tropical cientos de kilómetros al sur de Puerto Rico como marco casual, Estados Unidos ensayó esta semana el manejo de una catástrofe con decenas de miles de muertos en un simulacro en el que se aprovechó para anunciar la designación de un comandante militar para operaciones conjuntas en situaciones de emergencia.
El simulacro, en el que participaron junto con las agencias civiles de Puerto Rico los departamentos de la Defensa y de Seguridad de la Patria (Homeland Security), sirvió también para atender las incidencias por las lluvias y ráfagas de viento asociadas a la tormenta Emily, que dejó miles sin servicios de electricidad y agua a pesar de que nunca tocó tierra.
“Estamos pensando los peores escenarios”, dijo en una rueda de prensa el gobernador Luis Fortuño, quien explicó que “se discutió ampliamente” en el simulacro de comando “que tuviésemos miles de muertos” a fin de tener listas respuestas a situaciones prácticas, como la necesidad de morgues para recibir tantos cadáveres. A pesar de que oficialmente se dijo que el simulacro era para un huracán categoría cuatro, se incluyó un escenario catastrófico al menos diez veces la magnitud del huracán Katrina que asoló Nueva Orleans y otras regiones del sur de EEUU.
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