21 de julio de 2011
- Gazir Sued
Confesada al fin la impotencia del cuerpo represivo del Estado ante el embate de las violencias criminales, el gobierno vuelca su retórica acusatoria sobre la ciudadanía, antes víctima pasiva del crimen, ahora cómplice virtual por defecto de indolencia y, a la par, último remedio: la “sociedad civil” queda emplazada, convocada e investida de responsabilidad moral en la “lucha contra el crimen”. Así lo anuncia el recién designado superintendente de la policía, avalado y confirmado unánimemente por el Senado de Puerto Rico.
Para el jefe del cuerpo policial, la alta incidencia de crímenes violentos –cita un diario local- se debe a la “falta de valores”. Su “estrategia”: crear un “Frente Ciudadano contra la Violencia” (policías, empresarios, religiosos, etc.) Procurará -entre líneas- remendar la imagen de incompetencia de su antecesor, pero con la promesa reiterada de no hacer cambios sustantivos, ni en la estructura organizativa de la uniformada ni en lo concerniente a los enfoques y prácticas tradicionales –inefectivas, fraudulentas y de mortíferos efectos-.
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