2 de junio de 2011
- Juan Dalmau Ramírez
Resulta patética y ridícula la actitud asumida por los lideratos popular y penepé ante la visita del presidente de Estados Unidos, Barack Obama. Parecen “cheerleaders” adolescentes bailando con pompones de manera coreográfica al son de la sumisión colonial.
Han llegado al extremo de pedir que no haya protestas porque cuando alguien visita una casa hay que recibirlo con la mejor atención.
La realidad es que su ignorancia histórica y lógica colonial les impide recordar que nuestra casa -Puerto Rico- fue invadida a cañonazos por el gobierno estadounidense en un acto de guerra, para imponernos un régimen antidemocrático y de subordinación política que aún existe.
Es hora que el presidente estadounidense sepa que en este país hay gente de pie, dispuesta, como lo estuvieron los independentistas norteamericanos, a defender su derecho inalienable a mandar en su propia tierra. Que sepa Obama que nuestra aspiración –como la de los luchadores de derechos civiles de los afroamericanos en Estados Unidos- no es ser un Uncle Tom, un servil esclavo del amo blanco.
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