17 de marzo de 2011
- Madres Contra la Guerra
De cara al octavo aniversario de la guerra en Irak, este sábado 19 de marzo, damos a conocer el testimonio de la señora Vilma Rivera Ortega, quien denuncia que su hija, V.P.W., de 39 años, entró al ejército en junio de 2007, como especialista cuatro, siendo asignada al Fuerte Drum en Nueva York. De acuerdo con su testimonio , la militar fue sometida a los siguientes vejámenes: tuvo una fractura en la patela durante el entrenamiento básico, para lo cual solo le administraron analgésicos, sin recibir tratamiento. Le obligaron a continuar con el entrenamiento, sufriendo dolores agudos. Contrajo una severa infección de oído en la barraca, ya que ésta estaba muy sucia y recientemente había fallecido un militar ahí y no había sido limpiada. Al solicitar atención médica, su oficial supervisor la regañó, la sacó de la oficina médica y la envió a limpiar un estadio. Como consecuencia de ello, V.P.W. perdió audición por ese oído. Ella sufrió el escarnio y la burla de su unidad, ya que el médico que le atendió le dijo públicamente que regresara a recibir servicios médicos "cuando empezara a botar pus por el oído".
Adicionalmente, la militar fue sometida a acoso y hostigamiento sexual continuamente por su oficial supervisor, quien le llamaba a cualquier hora. La condición emocional de V.P.W. se deterioró al punto de que en una ocasión llamó a doña Vilma para indicarle que desconocía dónde se hallaba, que estaba perdida. V.P.W. contrajo una enfermedad infecciosa contagiosa en el ejército, desconociendo la procedencia de la misma.. Aún con estas circunstancias, V.P.W. fue informada de que tendría que partir hacia Irak.
Leer más