18 de febrero de 2011
- Rafael Cancel Miranda
Ahí es cuando realmente caigo en cuenta de que me encontraba en un territorio libre en Puerto Rico y entre hombres y mujeres libres. Fue una sensación que realmente no puedo describir, pero que jamás olvidaré.
Para el sábado 12 de febrero estaba programada una marcha en apoyo a la Universidad de Puerto Rico. Ese día mi esposa, María de los Ángeles, y yo teníamos un compromiso en Cayey de manera que adelantamos nuestro viaje para poder estar en la Plaza de la Convalecencia de Río Piedras –lugar de partida de la marcha–a las dos de la tarde. Lo logramos y tan pronto arribamos a la plaza comenzamos a recibir los abrazos solidarios entre compañeros y compañeras. Vi rostros del ayer, entre ellos el de una periodista que conocí en Nueva York y que hacía 30 años no veía.
Poco a poco se fue llenando la plaza de miles de personas. Hay que amar la Patria para saber lo que se siente ante una multitud de patriotas y de hombres y mujeres de buena fe. Al comenzar la marcha sentía los años en los pies, pero ya había decidido marchar todo el camino. Durante el trayecto sentía la energía de los jóvenes que bailaban y coreaban sin parar. Le decía a mi esposa que no me explicaba cómo podían pues en más de una ocasión mis pies tambalearon.
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*Foto por Ricardo Alcaraz
Cobertura de Indymedia de la marcha del 12 de febrero
Gran marcha Yo Amo la UPR