30 de diciembre de 2010
- Jesús Dávila / NCM
Bajo fuerte presión política y social, la jefatura de la universidad estatal aceptó dar por recibidas las propuestas presentadas en noviembre por el liderato estudiantil y dialogar sobre el documento, no sin antes hacer en secreto un desesperado pedido de ayuda al partido oficialista para que active “francotiradores” que desacrediten a los estudiantes en huelga.
Además, surgen aspectos preocupantes en las transacciones en la Universidad de Puerto Rico con el Banco Gubernamental de Fomento, así como informes y documentos polémicos sobre la Policía nacional, en particular relativos a los motivos para desbandar a palos y gases una manifestación pacífica y actos de vandalismo en una biblioteca científica.
Estos sucesos abren un nuevo capítulo en el prolongado enfrentamiento entre el Gobierno y el alzamiento estudiantil, que ya trascendió los límites de la universidad para comenzar a recibir el respaldo abierto de la oposición política, grupos comunales y cívicos, así como de la Iglesia. Esos apoyos se tradujeron en las escenas de miles de personas en una protesta y concierto frente a los portones principales de la UPR y la ceremonia de Nochebuena en la que el arzobispo metropolitano, Roberto González Nieves, pidió a Dios el “milagro” de una paz negociada para la universidad.
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