11 de diciembre de 2010
- Rogelio Acevedo
Resulta interesante ver como nuestros posmodernos se identifican a sí mismos como la encarnación "de la experiencia misma de la desolación". Estos seres, profundamente decepcionados porque el capitalismo (y su mercado) al que tanto idolatran, pertenece a una etapa histórica ya superada. Para colmo de males, y para su gran regocijo, "la gran utopía del socialismo inevitable" nunca pudo consolidarse.
Lo que sí resulta revelador de los planteamientos teóricos de nuestros posmodernos, es cómo tras su discurso "progre" se esconde una ideología profundamente reaccionaria empañetada con frases cargadas de cinismo. Y aunque les mortifique "el lenguaje dogmático de la Guerra Fría", hay que decirlo claramente, su ideología tiene un fundamento de clase. Estos seres mortificados tienen un origen de clase burgués y pequeñoburgués, que no les permite comprender el fundamento material de la lucha que se libra actualmente en la universidad.
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