9 de noviembre de 2010
- Noeli M. Pérez
Tengo un problema personal serio con la figura de la Madre Teresa de Calcuta. Lo admito. Siempre se le ha proyectado mediáticamente como una mujer bondadosa que dedicó su vida a ayudar a los pobres, a cuidar de los enfermos. Ese es el arquetipo que se tiene de ella.
El problema, más que ella, es el concepto en sí de la caridad y la contradicción existente entre eso y el verbo ayudar. En términos cuantitativos, la caridad no resuelve nada, sirve para que una persona o grupo de personas se sienta mejor consigo, pero no logra ayudar a nadie, en el sentido literal de la palabra. La caridad es un problema en sí. Ignora un problema profundo de desigualdad de clase y sirve de maquillaje a las atrocidades que se cometen diariamente en el modelo capitalista. Y ese es un gran problema, porque después de todo, resulta antipático criticar a una dulce monjita. Una puede lucir malagradecida o como una persona que le busca los matices negativos a todo.
Pues bien, ya me he desahogado sobre mis incomodidades con la Madre Teresa. El problema ahora es que todo este problema de la caridad y Madre Teresa me parece una metáfora de la propuesta del Senador Thomas Rivera Schatz de crear un fondo especial de becas para que los estudiantes que cualifiquen tengan la dicha de pagar con eso los $800 de la cuota que se pretende imponer en enero.
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