6 de noviembre de 2010
- Madres Contra la Guerra
Las guerras las declaran los gobernantes ricos y las pelean los pobres. Nuestros hijos e hijas militares han sido víctimas del desempleo, de la pobreza como miles de otros jóvenes en búsqueda de trabajo y oportunidades de estudio. Muchos de nuestros hijos e hijas militares han estado ya varias veces en guerras porque desde el 2002 los siguen reenviando a la guerra.
Miles de militares han regresado con condiciones delicadas de salud, tales como contaminación con uranio reducido, usado en las armas de las fuerzas de ocupación de Estados Unidos. El uranio es un metal pesado que dura cuatro mil millones de aňos y que contamina y daňa la salud de militares y civiles. El Pentágono informa que en el 2009, hubo 17,538 hospitalizaciones por razones de salud mental (ansiedad, depresión, adicciones y trastornos emocionales ). Cuarenta por ciento del millón y medio de militares que han participado en las guerras de Iraq o Afganistán tienen un diagnóstico de salud mental, principalmente el Síndrome Post Traumático del Estrés (PTSD, por sus siglas en inglés). Cientos de militares se han suicidado al regresar de las guerras siendo este horror reconocido por el Departamento de la Defensa.
Leer más