23 de octubre de 2010
- Luis Ángel Torres
El gobierno imperialista de Estados Unidos ha sucumbido ante el gigantesco y lucrativo negocio de la producción, tráfico y venta de drogas y de armas de fuego en su territorio continental y no puede ser menos en la isla. Si en su casa no limpian, no se les puede pedir que no tiren su basura en Puerto Rico. La industria multinacional de la producción y venta de drogas es una de las empresas más rentables del mundo cuyas ramificaciones están íntimamente entrelazadas con otras industrias formales de la economía de Estados Unidos y de otros países.
El reciente mega-operativo del FBI (Negociado de Falacias e Inquisiciones) donde arrestaron a 133 personas, la mayoría policías, acusadas de actos de corrupción, es el más grande montaje publicitario en la historia del colonialismo estadounidense en Puerto Rico. La prensa nacional, que los esbirros llaman local, la de Estados Unidos y la internacional, destacaron a enormes titulares el festín contra la corrupción policiaca, sin dejar de señalar el rudo golpe contra el ya desvencijado prestigio de la uniformada boricua.
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Exigen renuncia de la cúpula de la Policía responsables directos de la corrupción