30 de septiembre de 2010
- Linda Alonso Lebrón
Cuando se menciona el nombre de Lolita llega a nuestras mentes la patriota, la mujer que lidera el ataque al congreso de los Estados Unidos de Norteamérica, la poeta,, la mártir encarnada, la mujer de fe absoluta, la madre … Es amplísimo el arcoíris de virtudes en que pensamos. Es imposible decirlo en minutos pero trataremos algo.
Lolita Lebrón nace en Lares, Puerto Rico un 19 de noviembre de 1919. Su padre lo fue Gonzalo Lebrón Bernal, caballero de porte distinguido hijo de un español y de una puertorriqueña de descendencia española y por supuesto taína, administrador de una hacienda campesina y su madre, Rafaela Soto Luciano, mujer dulce, noble, de gestos suaves y amorosos. Lolita tuvo cuatro hermanos: Agustín, Gonzalo, Julio y Aurea, la menor a la que vio nacer. Su salud fue frágil de niña, producto de una severa pulmonía que padeció en sus primeros años. Esto la limitó en sus juegos en la niñez y adolescencia pero desarrolló otro tipo de sensibilidades y apreciaciones por la vida y su entorno.
De Pezuela la familia Lebrón se mudó al barrio Mirasol de Lares donde Don Gonzalo se desempeñó como tenedor de libros y administrador de la Hacienda de Don Emilio Vilellas. Aquí Lolita continuó estudios escolares hasta completar el sexto grado en la Escuela Mariana Bracetti. Obtuvo su diploma de octavo grado en la Segunda Unidad Rural del Barrio Bartolo. Con esa sensibilidad y apreciación profunda de su entorno que poseía desde niña, Lolita comienza a darse cuenta de injusticias que se cometían con los trabajadores de los campos desarrollando así una capacidad de análisis que la llevaría a solidarizarse con ellos.
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Cobertura del fallecimiento de Lolita-
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