8 de julio de 2010
- Alma Torres
El brutal ataque a los manifestantes el pasado miércoles 30 de junio en el Capitolio es sólo el más reciente acto de represión que ha llevado a cabo el gobierno de Luis Fortuño. La actual administración ha dejado claro que cualquier persona que se le oponga a su gobierno sufrirá de persecución y represión.
Pero para el gobierno no fue suficiente perseguir a los manifestantes por las calles de San Juan. Días más tarde, Luis Fortuño declaró que había llegado el momento de establecer nuevas restricciones en las manifestaciones de “ciertos grupos”. Así Fortuño dejó entre ver una vez más su campaña de redada contra los “rojos socialistas” y cualquiera que sea convocado por este sector.
Por eso no nos debe extrañar que anuncien que para atender las protestas en Puerto Rico, la policía estatal va a tener una alianza con la policía de Nueva York. Lo que busca Fortuño es garantizar un estado de represión tan grande que el miedo pueda más que la acción y que los manifestantes lo piensen dos veces antes de salir a la calle a luchar.
La alianza entre la NYPD y la policía de Puerto Rico sólo asegura más represión para los sectores en lucha.
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