11 de marzo de 2010
- Manuel López Gay
La soberanía no es otra cosa que el derecho de un pueblo a gobernarse a sí mismo sin la intervención de otro país extranjero. Esa definición no cabe dentro de autonomías, repúblicas asociadas o libres asociaciones. Una vez abierto el estatus político a cualquiera de esas relaciones se abre a la intervención de un país extranjero y se rinde la soberanía. Aún cuando se haga bajo la soberanía del pueblo de los colonialistas, se rinde la soberanía. Para los independentistas la soberanía es irrenunciable, por lo tanto, para que haya soberanía verdadera tiene que haber independencia.
Aquellos independentistas que en el 1940 se unieron al Partido Popular pensando que el ELA era el primer paso para la independencia llevan esperando 70 años a que ese partido dé el segundo paso. ¿Cuántos años más tendríamos que esperar por el paso definitivo hacia nuestra independencia si llegara la libera asociación? ¿Cuántos años más de “duérmete nene”? Honestamente creo que son los soberanistas del Partido Popular los que se deben montar en la guagua del independentismo, si es que realmente lo son, y no los independentistas en la guagua de la libre asociación.
Por lo tanto preguntémosle a los mal llamados soberanistas del Partido Popular varias cosas: si nosotros los ayudáramos a ellos a llegar a la libre asociación, ¿nos van ustedes a ayudar a nosotros a llegar a la independencia?; si no nos van a ayudar, ¿nos dejarán por lo menos, libremente, intentar llegar a la independencia?; o ¿nos volverán a perseguir?; ¿nos volverán a encarcelar?; ¿nos volverán a matar?; ¿legislarán otra mordaza en nuestra contra?
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