7 de marzo de 2010
- César A. Rosado Ramos
Nuestra presencia aquí es para denunciar la farsa que los representantes del gobierno de los Estados Unidos han traído a nuestro suelo. Si en realidad se desea trabajar con el proceso de autodeterminación de Puerto Rico existen mecanismos bajo el Derecho Internacional que así lo establecen, no hay que reinventar la rueda. Para hablar de autodeterminación y cónsono con el Derecho Internacional lo primero que hay que hacer es liberar a nuestros presos políticos: Avelino González Claudio, Carlos Alberto Torres y Oscar López Rivera. Sin esto, se trata entonces de otra falta de respeto al pueblo puertorriqueño. Exigimos ser tratados con respeto y con verdadera justicia.
En Puerto Rico, el capitalismo que amenaza el futuro de la humanidad entera ha tenido un carácter no solo imperialista, sino específicamente colonial: ha implicado la subordinación de la economía del país al movimiento del gran capital estadounidense. Se ha desarrollado bajo la protección de un estado colonial al que la clase capitalista puertorriqueña se ha adaptado plenamente. Resultados de ese desarrollo capitalista colonial han sido: la secular incapacidad de la economía privada de emplear a un sector importante de los desposeídos y las desposeídas (con los consecuentes altos niveles de desempleo); la desarticulación entre la agricultura y la industria, entre el campo y la ciudad; las formas destructivas del manejo de los recursos naturales y los terrenos; la adopción de tecnologías no sustentables, entre otros.
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