4 de marzo de 2010
- Alexandra Sierra
Siguiendo al pie de la letra los mandatos exigidos por el emporio intelectual detrás de las teorías de libre mercado, a su vez los cabecillas de las corporaciones más poderosas a nivel internacional, Fortuño aprovechó el sentido de futilidad que sobrecogió a sus opositores en cuanto se anunció su victoria electoral y organizó a toda prisa un grupo de economistas y empresarios, totalmente aislados de la realidad social de la mayoría de los puertorriqueños, para determinar como se podrían aprovechar o mas bien explotar los recursos públicos y los recursos naturales de nuestro país para beneficiar a un grupo porcentualmente minúsculo ; las aves de rapiña que buscan apoderarse de toda cosa que pueda significar ganancia.
La medicina amarga que nos hacen tragar es la misma “bitter medicine” de la que hablaba Milton Friedman cuando abogaba por la táctica del shock como único método para eliminar efectivamente lo que para él eran distorsiones en el mercado; entiéndase el subsidio gubernamental de la educación pública, los sistemas de salud y servicio público, el control gubernamental de compañías, etc.
Las medidas implementadas en Puerto Rico como el despido en masa de empleados públicos y la cancelación de los derechos laborales que tan necesarios son para el bienestar social tanto como para cada trabajador, la facilitación y creación de Alianzas Público Privadas que no son otra cosa que el subsidio gubernamental de compañías privadas; incluyendo escuelas, hospitales y todo lo que la imaginación provea, la nueva ley de permisos que disuelve una serie de medidas importantes para la prevención de la explotación de nuestro medio ambiente; que viabiliza la construcción desmedida y el escalonamiento de la crisis de planificación que existe en este país, el desmantelamiento del Instituto de Cultura y las escuelas orientadas al arte… han sido todas impuestas de golpe y sin nuestro consentimiento.
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