15 de noviembre de 2009
- La isla imposible
En la República de Platón, los seres humanos ocuparían posiciones sociales según su “naturaleza” intrínseca. Un grupo reducido de filósofos-reyes, dotados de racionalidad, tendría a su cargo todas las decisiones importantes sobre cómo organizar y regir la vida económica y política. Aunque ostentarían todo el poder real, su desdén por las meras apariencias les llevaba a asumir voluntariamente una vida de austeridad y sacrificio material, mientras las masas populares, liberadas de la responsabilidad de gobernar, se dedicarían a satisfacer sus apetitos corporales. La República así gobernada era, para Platón, la sociedad más justa imaginable, regida por la mejor parte de sí misma.
Observando el comportamiento de los líderes políticos Puerto Rico de hoy, es tentador concluir que nuestra polis es el anverso de la República de Platón – una especie de anti-República, no porque gobiernen las masas populares, sino por la bajeza ética e intelectual de la élite que gobierna. Basta echarle un vistazo superficial a las peripecias de un Jorge “Alejo” Santini, Tomás Rivera Schatz o Evelyn Vázquez, para concluir que somos una sociedad gobernada por lo absolutamente peor de sí misma (¿será casualidad que en nuestra eterna colonia, hasta la misma palabra “República” sea una palabra “soez” de las que perturban al Secretario de Educación?). Los politiqueros de la otra mitad del bi-partido único colonial, tampoco pueden eludir su responsabilidad por el estado actual de las cosas.
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