29 de octubre de 2009
- Pedro Julio Serrano
Ante la histórica firma de la Ley para Prevenir los Crímenes de Odio por el Presidente Barack Obama, es hora de hacer valer los estatutos locales y federales para prevenir la violencia en contra de las personas lesbianas, gays, bisexuales y transgéneros (LGBT) por meramente ser quienes somos. Es la primera vez que se protege a las comunidades LGBT en una ley federal y sabemos que no será la última, pero de nada sirve si no se hacen valer esas protecciones.
En Puerto Rico, desde el 2003, tenemos una ley para prevenir los crímenes de odio y es básicamente letra muerta. Desde que se aprobó, ni un solo caso se ha procesado bajo la modalidad de crimen de odio, aún cuando hay claras pruebas de que el crimen fue motivado por el prejuicio del criminal en contra de la orientación sexual o la identidad de género de la víctima.
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